Y lo digo porque lo veo en muchas personas que conozco e incluso lo pude notar en mí.
Antes utilizaba esa frase muy seguido. Era como que decía que "fingía sonrisas cuando en realidad por dentro estaba destrozada", y ahora me doy cuenta de que no era tan así. Yo reía, y me sentía feliz. Cuando estaba con mis amigos y sonreía, lo hacía por el hecho de que estaba feliz con ellos. Es cierto que había momentos en los que sí estaba triste y le negaba que no me sentía bien a todo aquel que me lo preguntara. Pero ahora...
Ahora no creo estar muy segura de que haya alguna sonrisa que no esconda dolor. Últimamente, mis sonrisas son verdaderamente falsas. Puedo reírme, puedo sonreír, puedo mostrarme feliz, pero en mi cabeza no dejan de pasar palabras asesinas que me quieren volver loca. No disfruto. No disfruto de casi nada. Por cada paso que doy, a mi mente se le ocurre una nueva serie de palabras para tirarme abajo y decirme que lo que estoy haciendo está mal. Siempre. No hay momento en el que no sea así. Es una vocecita muy molesta que no me permite cometer ningún error, no me permite fallar. Y si lo hago... ¡pobre de mí! Ahí viene la peor parte: mi mente comienza a apoderarse de todo mi cuerpo, de mi alma y de mi corazón. A esos dos últimos, los estruja, los enjaula y los destruye. Mientras que a mi cuerpo lo manipula. Hace las cosas que quiere con él. Y no son cosas muy buenas que digamos. Me obliga a hacer cosas que no estoy muy segura de que realmente las quiera hacer, pero las hago igual. Y como la mente humana es tan poderosa, logra convencerme de que todo lo que me estoy haciendo a mí misma, me lo merezco. Merezco hacerme mal. Lo merezco por ser tan estúpida de haber fallado.
Y es entonces que hay un dolor permanente dentro de mí. Un constante remolino de sentimientos que quieren salir pero mi mente me obliga a tragármelos por más que tengan un gusto amargo y repugnante. Pero claro, la Sra. Mente no quiere que nadie se entere de este conflicto interior que estamos teniendo. Entonces, como sabe que tiene todo el poder sobre mí, dibuja una sonrisa en mi rostro para mostrarle a los que me rodean una felicidad falsa. Tan falsa que se torna ridícula. Porque para que no haya sospechas, mi mente se encarga de que muestre esa estúpida y falsa felicidad por todo.
Suele haber veces en las que mi alma y mi corazón unen fuerzas y tratan de romper aquella jaula en donde la Sra. Mente los mantenía encerrados. Muy de vez en cuando tienen éxito, muchas veces pierden la lucha, pero cuando logran distraer por un momento a la poderosa mente, salen y liberan aquel remolino de sentimientos que por un largo tiempo me vi obligada a tragar. Pero claro, sólo logran liberar a algunos, porque la Sra. Mente, siempre tan astuta, vuelve de su mínima distracción y empieza todo el conflicto de nuevo; Mi mente que me obliga a hacer cosas que no quiero, que estruja, enjaula y destruye a mi alma y a mi corazón, que me obliga a tragarme los sentimientos. Es como un ciclo que se repite una y otra vez y nunca cambia. Nunca llega a nada. Queda estancada en esa rutina y no puedo hacer nada para cambiarlo. Y así es como me voy desgastando. Poco a poquito, con el tiempo, mi alma se va disolviendo. Mi corazón se va arrugando hasta quedar como una vieja pasa de uva, o como la cáscara de una nuez. Y mi cuerpo... Mi cuerpo termina deteriorado, lastimado, sin fuerzas. Entonces, me dejo llevar. Me entrego a mi mente, que resulta ser mi única fuente de energía. La que me mantiene viva, ya sea por las malas. Y ahí está ella. Riéndose con un tonito sarcástico. Mirándome. Burlándose. Sintiéndose poderosa e invencible.
Admiraría a cualquier persona que fuera capaz de meterse dentro de mí y lograr vencer a la Sra. Mente, alias Sra. Invencible. A cualquier persona que lograra arreglarme por dentro. A cualquier persona que lograra resolverme. A cualquiera que lograra volverme de vuelta a la vida.
Te juro que me hiciste llorar. Me llego hasta el alma lo que escribiste. Me pasa exactamente lo mismo, y no puedo creer como lo lograste plasmar tan bien. No creo que seas una aspirante a escritora, ya de alguna forma, SOS una escritora.
ResponderEliminarEs horrible como a mi tambien me carcome la mente, no me deja a hacer nada. Siento que soy como una marioneta, y ella es la que hace cada uno de mis movimientos.
A veces me pregunto que harian las demas personas cuando si se ponen en los zapatos de personas como nosotras que se sienten asi. Creo que con mi mente no durarian ni dos segundos.
Me hace muy bien leer a una persona que plasme lo que siento en mi interior, y que se sienta IGUAL.
Gracias enserio.
Pasate por mi blog www.safee-haven.blogspot.com ;)
Gracias, gracias, y un millón de veces GRACIAS. Gracias por leerme y por dejarme tan lindo comentario. Es bueno saber que no soy el único ser en este universo que se siente prisionera de su propia mente. Gracias, en serio. Ya mismo me paso por tu blog a leerte un rato.
EliminarNuevamente, gracias. Y me enorgullece decir que me sacaste una sonrisa de esas que me salen a escondidas de mi mente. Una sonrisa dibujada por mi alma y mi corazón. Saludos (:
Ai que linda me muero jaja, ni se compara con el tuyo.
EliminarSoy tu fiel seguidora jaja
:')
EliminarSi no te molesta me gustaria poner tu entrada en mi blog, obviamente poniendo el link a tu blog ;)
ResponderEliminarOh, ¿de verdad? ¡es un gusto!
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