Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

domingo, 24 de febrero de 2013

Conociendo a la pequeña niña.

La vieron sentada en un rincón, pequeña y acurrucada, observando cómo el mundo se movía. La vieron callada y pensativa. La vieron con la mirada perdida. Nadie sabía qué le pasaba. Nadie se preocupó.
Niña tímida que no habla, no opina, no conversa.
No.
Niña con la cabeza en las nubes, que se creó su propio mundo dentro de su mente y se desconectó de la Tierra.
Sí.
Niña que no es muy culta y no tiene nada para decir.
No.
Niña que tiene miedo de dar sus opiniones y prefiere desconectarse de la realidad y perderse en sus pensamientos.
Sí.
Niña insegura que le asusta la idea de mostrarse tal cual es.
Niña insegura, de baja autoestima, que no sabe hablar. Le cuesta hablar.
"¿Y si digo esto? No, podría quedar mal..." "¿Y si digo lo otro? No, todos se reirían de mí..." "¿Y si digo aquello? No, a nadie le interesaría..." "¿Y si....?"
Niña con una mente que está permanentemente taladrándola de dudas. Niña sin confianza suficiente para decidir qué decir. Niña que no habla, no opina, no conversa. Niña que no cuenta su historia. Niña a la que nadie realmente conoce. Niña que no expresa sus ideas. Niña a la que nadie admira. Niña que no da opiniones. Niña a la que todos pasan por alto. Niña que calla. Niña a la que nadie entiende. Niña que no habla. Niña a la que nadie ve. Niña invisible.
A aquella niña nadie la odia. A aquella niña nadie la ama. A aquella niña a todo el mundo le da igual. Y suele haber días, de esos amargos y tristes, cuando nada va bien, en los que ella misma no se odia ni tampoco se ama. Esos días son en los que hasta ella misma se da igual.


No hay comentarios:

Publicar un comentario