Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

miércoles, 25 de julio de 2018

(15 de mayo del 2017)

Hoy amanecí triste. Y sobre todo lejos. Lejos de casa, sí, lejos del calor único hogareño que dan los aromas conocidos (el aroma del sahumerio que prendió mamá, del pan quemándose en la hornalla como hace las tostadas papá), los sonidos familiares (la música de la radio que papá pone a volumen bajito para que no me despierte, mamá rezongando, aunque divertida, con el perro en el patio, el agua del mate hirviéndose porque papá se la olvidó -otra vez-), las primeras visiones al abrir los ojos (el solcito de la mañana traspasando las cortinas violetas, un hocico en primer plano que humedece el borde de mi almohada, una pared pintada con las notas de Blackbird)... Sí, lejos de todo eso, como todos los días. Pero hoy amanecí, por sobre todo, lejos de mí. Amanecí buscando esa ansiedad por comerme el mundo que venía acumulando, esas ganas de bailar la vida, esa sensación única de girar sobre el eje correcto, de haber encontrado el punto del equilibrio, la satisfacción de decir "sí, acá es donde tengo que estar". Hoy perdí de vista todo eso. Me distraje en la inmensidad de esta ciudad, en el ritmo acelerado que tanto me está costando seguir. No comprendo la coreografía que bailan esos pies apurados. Parece un gran teatro con demasiadas luces que me encandilan y no me dejan ver cuál de todas es la que me ilumina a mí. Un gran teatro con demasiados sonidos superpuestos que me aturden y no me dejan seguir alguno que pueda danzar. Con tantos actores en escena, ¿sobra algún papel para mí? Qué difícil es hacerse lugar en un escenario que no es el tuyo. Qué difícil salir a bailar sin la entrada en calor matutina de amanecer con los aromas conocidos (huele a ciudad sucia acá), sin los sonidos familiares (se oyen manifestaciones a lo lejos y un tránsito atascado con bocinas enloquecidas), sin las primeras visiones al abrir los ojos (los edificios tapan el solcito, el borde de la almohada está seco y esta pared no me canta "take these broken wings and learn to fly")...
Hoy amanecí triste. Y sobre todo lejos. Lejos de mí y lejos de todo eso que perdí de vista. Pero lo estoy buscando, siempre me estoy buscando. Y cuando me encuentre, espero encontrarme en plena danza. Aunque sea a oscuras, sin una luz que me ilumine a mí. Aunque sea en silencio, sin sonidos que acompañen mi movimiento. Espero encontrarme en plena danza. Me quiero encontrar bailando.


Mirando hacia atrás, recordando ese entonces que no fue hace mucho... y sonriendo, porque hoy me estoy hallando poco a poco... y sí, en plena danza.

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