A veces dejo de ser invierno y pienso en el amor.
A veces me pregunto qué es llover y que un beso en la sien silencie el miedo a quedarme sola.
A veces quiero un tacto tibio en mi piel de nieve para verla derretirse.
A veces necesito una mirada que no le importe beber el café amargo y frío de mis ojos.
A veces creo en la palabra que adorna el silencio y acuna mi lágrima.
A veces quiero secar mis mejillas para que ya no huelan a lluvia.
A veces abandono el frío y me sumerjo en la tibieza del deseo.
A veces agito mis cabellos al viento para ver si nacen pájaros.
A veces dejo de ser invierno y pienso en el amor.
Me pregunto si es necesario abandonar este invierno que soy para ser correspondida.
¿O es que habrá alguien a quien le guste el gris y los árboles desnudos?
Alguien que mire mis ojos cafés, mi mirada nublada,
mi piel de nieve y mis mejillas olor a lluvia,
y vea en mí poesía.
O me pregunto si debo obligarme a ser primavera,
a hacerle un lugar al sol en mi cielo oscuro
y que luego de tanta lluvia, mi boca florezca y de mi cabeza broten pájaros
tal vez así pueda ser correspondida.
Aunque
tengo un hilo de esperanza
en donde cuelga el quizá
porque quizá
quién sabe
yo no sé
pero quizá haya alguien que me ame
cuando la hierba crezca y el cielo sea multicolor
y cuando los capullos se cierren y un manto gris reine arriba
quizá, haya alguien que me ame en todas mis estaciones.
A veces me pregunto qué es llover y que un beso en la sien silencie el miedo a quedarme sola.
A veces quiero un tacto tibio en mi piel de nieve para verla derretirse.
A veces necesito una mirada que no le importe beber el café amargo y frío de mis ojos.
A veces creo en la palabra que adorna el silencio y acuna mi lágrima.
A veces quiero secar mis mejillas para que ya no huelan a lluvia.
A veces abandono el frío y me sumerjo en la tibieza del deseo.
A veces agito mis cabellos al viento para ver si nacen pájaros.
A veces dejo de ser invierno y pienso en el amor.
Me pregunto si es necesario abandonar este invierno que soy para ser correspondida.
¿O es que habrá alguien a quien le guste el gris y los árboles desnudos?
Alguien que mire mis ojos cafés, mi mirada nublada,
mi piel de nieve y mis mejillas olor a lluvia,
y vea en mí poesía.
O me pregunto si debo obligarme a ser primavera,
a hacerle un lugar al sol en mi cielo oscuro
y que luego de tanta lluvia, mi boca florezca y de mi cabeza broten pájaros
tal vez así pueda ser correspondida.
Aunque
tengo un hilo de esperanza
en donde cuelga el quizá
porque quizá
quién sabe
yo no sé
pero quizá haya alguien que me ame
cuando la hierba crezca y el cielo sea multicolor
y cuando los capullos se cierren y un manto gris reine arriba
quizá, haya alguien que me ame en todas mis estaciones.

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