Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

jueves, 13 de marzo de 2014

Devolverte la luz.

Déjame.
Déjame sujetarte y ser quien te sostenga cuando estés caminando sobre cuerdas flojas.
No te escondas, no me evites.
Mi única arma es el amor
y tranquila, que mis disparos no dolerán.
Sanamente te atravesarán el alma
y, si lo permites, te la reconstruirán.

¿A qué le tienes miedo?
Frágil y débil tu interior se aflige,
pero ahí estás resplandeciente
y sonreír siempre eliges.

¡Qué hermosa y qué triste te ves!
Todos se ciegan con tu belleza,
y sin darse cuenta, pasan por alto tu tristeza.
Pero yo te veo y tu angustia se me pegotea al corazón,
tus cicatrices se abren en mi piel,
tu delicado cuerpo me humedece los ojos.

Y es que mirarte duele,
duele de una manera placentera y terriblemente dolorosa a la vez.
Porque tus piernas flacas, tu pelo largo y tu pequeña cintura
esconden un secreto que se ahoga en tu mente arruinada
pero subes la guardia y juegas a que no pasa nada.

Juego peligroso al que juegas
y te arriesgas a apagar tu cálida luz
que ya no brillas como antes
que ya no eres tú

Déjame sujetarte
y evitar que tu luz se enfríe
porque no puedo soltarte
porque quiero ver cómo tu alma ríe

Déjame
sólo déjame
derribo los muros y vuelves a ser tú
déjame
sólo déjame
abro las ventanas y te devuelvo la luz.

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario