Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ

domingo, 20 de octubre de 2013

La realidad de las almas vacías.

La luna llena en el cielo desprendía un brillo que penetraba todo cuerpo. Las estrellas titilando simulaban ser ojos parpadeando en el cielo que observaban desde allí a todas las almas despiertas de noche. Había almas libres, otras encerradas, almas felices, almas tristes, almas ruidosas, almas calladas, almas brillantes, almas opacas, almas llenas de vida, alma llenas de muerte. Muchas variedad de almas despiertas. 
Habían unas almas que casi no se veían porque estaban muy quietas pasando desapercibidas. Las almas vacías. Esas almas solitarias que casi nadie tiene en cuenta. Se las llama así no porque estén vacías, en realidad todo lo contrario, están tan llenas de dolor que con resignación afirman que las podrían seguir lastimando y que no les importaría porque ya están acostumbradas. Las llamadas "almas vacías" son almas que batallaron en infinitas guerras personales y que siempre salieron perdiendo. Tantas veces perdieron, tantas veces fueron heridas que se fueron construyendo una armadura que las rodea y que creen que las mantiene a salvo. Desde afuera todos ven esa armadura y piensan que es un alma resistente, fuerte, que puede con todo y que no se preocupa por nada, que no tiene ningún problema. Pero claro, no es más que una armadura. Debajo de esa armadura se esconde un alma débil, sensible, lastimada, que sólo quiere llorar y desaparecer. Nadie lo ve pero es real. 
Las almas vacías se retuercen adentro de la armadura pidiendo a gritos ser liberadas, quieren poder expresarse como el resto de las almas, quieren volar, quieren sentirse bien. Pero no pueden. Se desesperan y no saben qué hacer, se sienten molestas, enojadas, inútiles, insuficientes. Se odian, se lastiman, no se comprenden. Y se siguen odiando cada vez más. Odio, mucho odio y mucho dolor. Y así se van marchitando de a poco, y mueren encerradas, asfixiadas, apretadas, podridas. Mueren y nunca nadie se entera el porqué. Es que nadie nunca supo todo lo que se ocultaba tras una simple y tonta armadura que sonreía y lo único que hacía era mentir. Nadie nunca supo la realidad de las almas vacías.


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